El verano de 1992 fue en cierto modo bastante insulso. Del verano de 1991, del de 1993, del de 1994… guardo mil recuerdos de proyectos musicales, fanzineros, comiqueros y hasta videojueguiles, pero de 1992 recuerdo poco. En 1992 terminé octavo de EGB y ese fue el verano previo al inicio del instituto. Creo que con Súpermix, mi “grupo” musical de entonces (que, en Agosto de 1994, digievolucionó a Scumm), grabamos muchas cintas de gilipolleces simulando que dábamos un multitudinario concierto ante miles de espectadores. Creo que seguimos además con nuestras “Hojas Lokas“, publicación fictícia donde sacábamos nuestros comics. Aquel verano además ocurrió el verdadero “cisma” en mi grupo de amigos: una parte se fue a bailar OBK y Amistades Peligrosas a las discotecas y otra parte nos quedamos con nuestras frikeces creativas de siempre (comics, grupo de música, cortos, fanzines, juegos de ordenador, relato corto y hasta programas de radio). Y poco más.

Por mi parte, en casa, ése verano me dediqué a remakear definitivamente todos mis Phantomas (como ya hemos hablado aquí, aquí y aquí), le hice un par de secuelas a mi CJMC original (que ya os enseñaré algún día: no tiene nada que ver con el de Nanako aparte de la estética y el nombre) porque era -de mis juegos- el preferido de mis amigos, y tuve una especie de crisis creativa que se resolvería recién llegado Septiembre.
Durante esa crisis creativa hice algún que otro experimento. De entre estos experimentos videojueguiles (y tras haber perdido mi “cinta secreta” de la que os hablaré algún día también, que trae chicha y puede hacer mucha risa) conservo estos dos que pueden parecer medio interesantes: un intento de beat’em up para dos jugadores y un pseudoclon del Columns.
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